Resonancia magnética funcional

Las imágenes médicas han recorrido un largo camino desde 1895, cuando el físico alemán Wilhelm Conrad Rntgen observó extraños parpadeos emitidos por sus instrumentos de rayos catódicos. En cuestión de meses, Rntgen había utilizado los misteriosos rayos X, como él los llamaba, para producir una imagen de los huesos de la mano de su esposa, revolucionando la medicina. Por primera vez, los médicos pudieron espiar el interior del cuerpo sin abrirlo ni sondear un orificio. Hoy prácticamente pueden imaginarse nuestros pensamientos.



Una de las últimas tecnologías para ver debajo de nuestra piel, la resonancia magnética funcional (fMRI), utiliza la combinación de un poderoso imán y pulsos de radiofrecuencia para ver qué partes del cerebro están activas. Las neuronas mismas son demasiado pequeñas para visualizarlas, pero su actividad provoca cambios en el flujo de sangre oxigenada y desoxigenada a su alrededor. Por ejemplo, cuando escuchas un ruido fuerte, un parche de neuronas se dispara a cada lado de tu cerebro. Su actividad requiere un aumento del suministro de sangre. La sangre que fluye, rica en oxígeno, tiene propiedades magnéticas diferentes a las de la sangre desoxigenada que desplaza. El imán y las señales de radio dentro del escáner de resonancia magnética funcional trabajan juntos para revelar dónde la sangre es rica en oxígeno y dónde no. La imagen resultante muestra los dos parches de actividad neuronal como regiones brillantes a ambos lados del cerebro. A partir de estos mapas, los investigadores pueden determinar qué partes del cerebro se utilizan para el habla, la visión, las habilidades motoras y auditivas, y más.

Una red eléctrica más inteligente

Esta historia fue parte de nuestro número de julio de 2001





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La resonancia magnética funcional se realizó por primera vez en 1990 cuando Seiji Ogawa, que trabajaba en lo que entonces eran los Laboratorios Bell de AT&T, anunció que podía usar los contrastes en los niveles de oxígeno en sangre para crear imágenes de la actividad cerebral regional. La técnica es un paso adelante de la resonancia magnética de diagnóstico, que existe desde la década de 1970 y produce vistas detalladas de huesos, ligamentos y otros tejidos. Otro método, llamado tomografía por emisión de positrones, proporciona imágenes similares a las de una resonancia magnética funcional, pero requiere que los pacientes sean inyectados con sustancias radiactivas.

A medida que mejore la fMRI, también lo hará la medicina. Recientemente, investigadores del Medical College of Wisconsin en Milwaukee utilizaron la tecnología para averiguar qué parte del cerebro gestiona nuestra percepción del tiempo. Su hallazgo podría conducir a nuevos medicamentos para pacientes con la enfermedad de Parkinson, que a menudo experimentan problemas con la percepción del tiempo.

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